Anaquel

Invasión de dulzura y rubores

Hubo un tiempo en que el vino dulce y el rosado  era propio de tías, abuelitas… o compañía de postres. No había muchas opciones en Argentina y en espumantes, la mayoría olvidables.
 
Los amantes del vino por vocación, esos consumidores que investigan y a quienes les encantan los hallazgos gourmet, podían incursionar probando algun Ice Wine canadiense, o de menor categoría y precio algún dulce sanjuanino. Por supuesto los Oportos, las Manzanillas y más cercanos en el tiempo el hallazgo de los Malamados.
 
Pero últimamente ha llegado una doble invasión, dulzura y rubores. Y la otra novedad es que el rosado ya no es exclusivo de "minas", ¡que no saben tomar!. Porque la industria provee excelentes vinos dulces y espumosos rosados, de alta calidad que pueblan las góndolas.
 
Estos últimos veranos eran número puesto para el trago junto a la pileta, o acompañando un almuerzo frugal y hasta algunos audaces se arriesgaban a las críticas cuando bebían los rosados con unas carnes asadas.
 
Desde hace unos diez años, poco a poco, tímidamente, fueron apareciendo cada vez más rosados que levantaron la calidad, apuntando a los sectores gourmets. En todo el mundo, comenzando con los espumosos que bodegas prestigiosas pusieron de moda. Argentina no fue menos.
 
El color de los rosados va desde el llamado "piel de cebolla", los tonos salmón hasta el guinda subido. Casi un "clarete". Un ejemplo de espumoso exitoso fue el sureño Rosa de los Vientos –Pinot Noir- (Bodega Schroeder). Otro para disfrutar fue el Extra Brut Fin del Mundo de Pinot Noir 80% y Chardonnay (20%) y el Luigi Bosca Prestige Rose, de amplio y fresco aroma a frutas rojas.
 
En vinos Varietales, mencionaremos el Punto Final de Bodega Renacer, que es un Malbec Rosé excelente. Muy sabroso y a buen precio está el Festivo de Bodega Monteviejo, nacido en Vistaflores. Fresco, con sedosidad y estructura, es un vino que fue éxito en el verano. Ahora bien estos vinos rosados, por ejemplo pueden ser también mezclas (blends), de cepajes. Por ejemplo el Carmela Benegas, complejo y delicado que lleva en su composición Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Merlot.
 
En cuanto a los dulces también han tenido su revival, acompañados de una excelente elaboración. Y quizá por influencia de los comunicadores y las bodegas, se han puesto de moda (bienvenida sea) los cosecha tardía, los dulces naturales, para acompañar quesos, ensaladas, para la copa de entrada, pizzas y por supuesto para los postres. Con o sin burbujas.
 
Otra variante de estos vinos distintos, es que los han tomado los bartenders para crear cocteles. Una nueva onda en las barras del mundo. Nos ocuparemos de los dulces en proxima nota...