Vinos & bebidas


El vino cuenta su historia…

…Y acompaña al hombre desde hace milenios. Su origen se sitúa en Oriente, en la zona de la antigua Persia y desde allí las guerras y las colonizaciones, la inmigración y las caravanas comerciales esparcieron uvas y técnicas por todo el orbe. La leyenda habla que aquella región era, en verdad, donde se había asentado El Paraíso y que la fruta del pecado que Eva ofreció a Adán fue en realidad un racimo de uvas!
 
El caso es que la vid era conocida por el hombre desde hace más de 7000 años en Asia Central, Turquía, el Cáucaso y el Mar Negro. Los pueblos antiguos tenían Dioses del Vino, a los que ofrecían ofrendas: Egipcios (Osiris), Grecia (Dionisios), Roma (Dios Baco).
 
Osiris: para algunos historiadores el "más noble y humano de los Dioses", es llamado –según una inscripción jeroglífica- "el que renace de las cenizas", como la vid que parece muerta en el invierno y renace cada primavera. También se le llamaba "el dueño de la viña en flor".
 
Dionisios: En la zona de Tracia, lo consideraban el "patrón de las cervezas", pero luego, se convierte en un Dios muy bello pero con profundo dramatismo, reinaba tanto en la muerte, como en la vida. El vino es símbolo de esa transformación.
 
Baco: Por imitar a los griegos, pienso, los romanos proclaman a Baco como el Dios del vino pero, contrariamente a Dionisios, este dios romano es frívolo y piensa la vida como una continua orgía. De allí que las Bacanales Romanas (en honor de Baco) eran fiesta en toda su expresión, con cantos y bailes y por supuesto se bebía abundante vino.
 
Mas allá de estos dioses, se sabe que el vino era conocido y consumido por los Egipcios, porque se encontraron en las tumbas listas talladas en piedra mencionando añada, viñedo y vinificador. Datos que también se hallaron en las "jarras" de cerámica, como una especie de "etiqueta". Alrededor del 1800 antes de Cristo, en Babilonia se establecieron leyes que reglamentaron la vinificación y el comercio del vino. Fenicios y Griegos lo llevaron al Mediterráneo y entró al Imperio Romano por el sur de Italia. 
 
En aquellos años los Vinos eran densos (les agregaban agua y hierbas, mieles y especias) y muy fuertes. Los médicos (de Hipócrates en adelante) recomendaban que se bebieran porque, a raíz de su alto grado alcohólico, eran un buen antiséptico. Las aguas eran impuras –contaminadas- y por eso el beber vino era "saludable"
 
En Roma, los Simposyum, eran  fiestas o reuniones literarias que se organizaban después de la cena (en las casas particulares durante la cena, en un principio, no se bebía vino) y solo con invitados masculinos. En ese momento si podía beberse vino, pero limitado en la cantidad de copas por el dueño de casa o Symposiarca. Luego, gracias al Poeta Quinto Horacio Flaco, más conocido como Horatio u Horacio, el vino se democratizó y ya se permitió beberlo en cada casa, con naturalidad. Y también por mujeres. Y la historia sigue…