Vinos & bebidas


Vinos sin maquillaje

Enólogos jóvenes, creativos están revolucionando el mundo enológico con una vuelta de tuerca a la producción de vinos en Argentina. Los hermanos Michelini, Matías Riccitelli, Marcelo Pelleretti y Sebastián Zuccardi, entre los más exponenciales.
 
¿Y qué pasa?. Cuál es el nuevo concepto que proponen?. Nada menos y nada más que el respeto por la expresividad otorgada al vino por el terruño, por la zona donde nacen y poco a nada de madera. El suelo Argentino es muy rico en su diversidad y no sólo en las grandes zonas vitivinícolas tradicionales, sino tomando en cuenta las subzonas y microzonas, donde la expresividad del terreno y el clima son diferentes. Y a ello se añade la mano del hombre, en estos casos también la investigación. 
 
El joven Enólogo Sebastián Zuccardi, tercera generación de bodegueros es un referente indudable, reconocido por el crítico Tim Atkins quien lo calificó como el “Enólogo del Año”. Y justamente la recién inaugurada “Piedra Infinita” es la nueva bodega de la Familia Zuccardi en Altamira, Valle de Uco, un establecimiento pensado para concretar estos nuevos conceptos, que pretenden reflejar la entidad del terroir, en este caso del Valle medocino. Pergeñado por el joven Sebastián, desde su Centro de Investigación y Desarrollo, formado por un equipo de agrónomos y enólogos.
 
Todo en el nuevo establecimiento, desde el entorno, la edificación y los elementos utilizados en la elaboración han sido creados para realizar “vinos sin maquillaje”, como definió José Alberto Zuccardi a esta nueva concepción del producto. Con la “menor intervención posible desde lo enológico”.
 
Uva y Mosto son manejados por gravedad, la fermentación se realiza en vasijas de hormigón desnudo, sin revestimiento y con levaduras indígenas. El hormigón aporta, al decir de Sebastián Zuccardi múltiples ventajas: “estabilidad térmica; microoxigenación a través de los poros y por lo tanto vinos más estables en el tiempo; mayor limpidez (al no tener estática) que disminuye los procesos de filtración”. Es decir el nacimiento del vino sin sobresaltos.
 
La forma de las vasijas también fue pensada y creada a estos fines. Son “troncocónicas” de hormigón sin epoxi, diseño bautizado como “Vasija Zuccardi”, que ayudan “al movimiento natural del vino, con escasa intervención humana”. En cuanto al roble, también cambia el concepto. Barricas que duplican a las estándar (500l), sin tostar. Y toneles a la vieja usanza de 2.500 litros. Disminuyendo de esta forma la influencia de la madera.
 
La naturaleza afirman los Zuccardi (padre e hijo)  tiene formas redondeadas, no hay ángulos y así fue como se diseñaron las nuevas vasijas, como también la bodega, cuyos arquitectos siguieron esas premisas, ya que  incluso no construyeron escaleras, sino rampas.
 
Nos cuentan que se realizó una obra que permitiera una producción sustentable; por eso los ventanales permiten que, en horas del día no haga falta iluminar con electricidad, ahorrando energía. La construcción demandó 15 millones de dólares y la reciente inauguración contó con cerca de 500 invitados de todo el mundo, tanto clientes como prensa, otros bodegueros, y gastronómicos de nota. Zuccardi es una de las empresas vitvinícolas más fuertes en la exportación.
 
Los Vinos de Piedra Infinita: Zuccardi Q (Malbec y Cabernet Sauvignon); Polígonos del Valle de Uco; Emma y Tito Zuccardi; Concreto; Zuccardi Z; Zuccardi Aluvional y Zuccardi Fincas.