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¿Que pasa en el Viejo Continente?

En todas partes se cuecen habas y hay los que mueren por los vinos "enroblados", o sea con más roble que vino. Están los que sólo aman los vinos varietales jóvenes, los que prefieren los blends y también, los clásicos "a la antigua", que los hay muy buenos por cierto en Argentina. También están los vanguardistas y la globalización. En realidad el consumidor puede opinar lo que quiera, es su gusto y listo. Pero el experto, el crítico es otro cantar. Y muchas veces las tendencias que surgen de los puntajes o las críticas de los gurús, pueden ser lapidarias o elevar a la cima un producto.

Jóvenes sommeliers del viejo mundo están preocupados por el tema, por la irrupción en España de la moda de vinos sin crianza pero con demasiados taninos y exceso de madera.

He tenido la oportunidad de conocer la opinión de algunos conocedores pertenecientes a esta joven generación, preocupada por el destino de sus grandes y tradicionales vinos europeos. Según explica Fran Soriano, con mucho salero un Sumiller español anti-vinos-globales "prácticamente no hay mercado para los vinos Gran Reserva, por lo cual por ejemplo, a un bodeguero importante, le lleva a decir que va a discontinuar su mejor vino, un D.O. Ribera del Duero. El Sommelier en cuestión, comentaba "demasiado a menudo se sobrevaloran los vinos Altos de Extracción, disculpa quería decir de Alta Expresión". De hecho son vinos jóvenes que no se sabe cómo van a evolucionar. Cierta crítica ha defendido y defiende vinos híper concentrados en taninos, alcohol, color y madera. Son vinos "dopados".

A mí me gusta llamarlos vinos "Siliconados Vulgarmente" (SV). A un tipo de Soria como yo, le gusta lo natural bien sea vino o tetas… Estos vinos SV son de farol: consiguen buenas notas de cata al principio, pero con el paso de los años se convierten en vinos vulgares que acaban "suicidándose" con el tiempo, arrastrando de paso a incautos consumidores que han confiado en sus gurús. En cuanto al uso de la madera nueva es alarmante su excesiva presencia en algunos vinos alabados por la crítica. Algunos de ellos son "infusiones de roble" en vez de vino. Para tostados nada mejor que el pan de pueblo y para vainilla la de los helados del bar. La madera (francesa, americana, rusa, etc.) tiene que ser un complemento de la fruta nunca un valor en sí mismo. Tiene que haber armonía entre fruta y madera. Si sobresale la madera en exceso, malo". Y prosigue: "un gran vino vive y muere al cabo de unos años, hasta a veces resucita… Pero nunca se suicida. La capacidad de envejecimiento es la que convierte algunos vinos en autenticas joyas. El mejor ejemplo en España lo representan el Único de Vega Sicilia o su Reserva Especial. Muy interesante también por su complejidad y finura son el Viña Pedrosa Gran Reserva, el Janus de Pesquera o el Hacienda Monasterio Reserva Especial. Qué decir del Igay de Murrieta o del 904 de Rioja Alta tan denostado por la crítica".

Reconozco que tiene razón este joven español y a mí también me gustan para admirar y disfrutar, esos vinos "conversadores", para largas sobremesas, los vinos con "alma". Los otros, los buenos pero menos "conversadores" son bienvenidos pero tienen otro destino. Y los adaptados alos gustos de los gurus...son para vender. Argentina por suerte tiene cada vez mejores vinos.