Protagonistas

 

Turismo Enológico. Beaune, capital del vino Borgoña en Côte’ Dor

Fernanda Dengis, viajera y disfrutadora de los bellos lugares del mundo y del buen vino, nos cuenta que durante una visita a Francia se detuvo en especial en  un lugar que resulta imposible soslayar en un viaje turístico-enológico: Bourgogne y sobre todo la Cote´Dor, cuna de los más famosos caldos del mundo y también de deliciosos quesos. Y nos dice....

A tan sólo 300 km de Paris, nos encontramos con esta bella ciudad con aroma a vino. En su centro histórico se encuentra el famoso Hotel Dieu (1445 ) u  Hospicio de Beaune,  donde se le brindaba vino a los enfermos, recomendado por los médicos  como el “remedio de la época” y también se lo comercializaba como en la actualidad, para uso cotidiano.

Para los que visitan Beaune, resulta imperdible visitar en frente al hospicio La Vinotheque, un enorme local dedicado a la cultura del vino, accesorios, vinos alta gama y bibliografía.
Hay tres importantes Casas de Vino para visitar en la Cote de Beaune: Château de Pommard, Chassagne Montrachet y Meursault.
 
En la famosa Côtes de Nuits, muy cerquita, recomiendo  pasear por los viñedos de Romanée Conti, Château Latour. Y visitar el majestuoso Clos de Vougeot, cuna de la historia cisterciense, hacedores de los grandes borgoñas de la mano de Bernard de Claraval. En ese encantador lugar es donde se puede ver y recorrer sus claustros y las más antiguas prensas de uva.
 
Los sábados resulta super interesante visitar el típico mercado francés que se realiza los fines de semana, donde se puede degustar la gran variedad de quesos, embutidos gourmet, mostazas de Dijon, especies, flores, panes entre otros. Esta visita sin duda estará dando un marco inolvidable a nuestro recuerdo.
 
Entre esos deliciosos quesos que probamos, destacamos el Délice de leche de vaca. Muy cremoso gracias a su proceso de elaboración- se añade crema  dos veces a la leche durante la fabricación- y con una corteza parecida a la del Brie. También el  Époisses de corteza lavada con agua de lluvia y aguardiente de uva, elaborado por monjes de la Abadía de Cîteaux ya en el siglo XVI y también novedoso para nosotros el Claquebitou, de pasta suave y corteza lavada  y enmohecida de color grisáceo con matices azulados.
 
María Fernanda Dengis (Directora de CIEV-Centro Internacional de Estudio del Vino)