Protagonistas

La guarda y la vinoteca

El vino ha cobrado protagonismo y el conocimiento de las marcas o cepajes, forma parte más de aquello que se “debe saber” y no tanto como hobby o pasión.
 
Y a consecuencia de este mandato ahora llegan a la mente del degustador 2012 nuevas inquietudes. Conoce los tips que debe seguir (revistas, Tv y cursos satisfacen sus intereses primarios) y como iniciar el camino para el disfrute. Pero, una vez la semilla en la tierra fértil, crecen los brote, o sea las preguntas. Y obviamente bienvenidas sean!

Pues bien, las que nos hacen más a menudo tiene que ver con dos cuestiones, el añejamiento y donde comprar vinos.  En una época no muy lejana, los vinos añejados ya por la bodega o por la vinoteca o el mero almacén (aunque en este caso sin “garantías”) le otorgaba a la botella mayor valor. Encontrar esa botella guardada por años y en perfecto estado era para decir “Eureka”! Y llevarla con orgullo para descorcharla con amigos. Hoy la cosa ha cambiado. Las bodegas cada vez menos envían al mercado sus vinos con crianza, salvo excepciones y en el caso de alta gama y precios muy altos. Y no hay paciencia ni espacio en las casas para guardar los vinos por años. Ya no es tan importante, aparentemente. Los vinos salen de las bodegas con taninos lo bastante  afables como para ser consumidos, sin más. Esto resulta de un manejo más moderno del viñedo, con ese resultado, vinos maduros, aun siendo jóvenes. En realidad es lo que pide el mercado.

La guarda sin embargo, de vinos de excelencia es gratificante y además una buena inversión. Recordamos los remates que estuvieron de moda en Argentina durante un tiempo. Pero “ya fue”, como dirían los chicos jóvenes.
 
El espectro de las góndolas es amplio. Ya no existen los almacenes barriales, hay super y vinotecas. Y acá está el quid de la cuestión! En los super hay una amplísima variedad de vinos precios medios…diría para todos los días, aunque hoy los precios medios tampoco son “para todos los días”…No busquemos allí el tesoro escondido. Si bien  hay vinos buenos y de precio medio-alto, nunca hay aquellos que realmente son excepcionales. Tampoco generalmente de bodegas boutique. Porque no es el target.
 
Quedan las vinotecas. Y entre la gran cantidad de estos negocios que se desparramaron por todos los barrios de Buenos Aires y por todo el país, los hay con ciertas características que son como datos secretos. ¿Qué buscas? ¿Vinos añejados, con añadas? ¿Vinos jóvenes pero maduros y sabrosos? ¿Spirit? ¿Accesorios? En general tienen algo en común, buena atención y consejo y una guarda confiable.
 
Hay vinotecas especializadas que tienen joyitas, vinos realmente espectaculares, vinos de añadas importantes. Hay quienes dan mucha importancia también a los accesorios. Otras se dedican sobre todo a ventas corporativas, a buenos vinos no tan añejos, algunas más inclinadas al mundo joven, desde su arquitectura y diseño. Las hay casi escondidas, donde hay que tocar el timbre para poder acceder como Dengis´s Doc en Barrio Parque que abre los viernes con atención personalizada y degustaciones, música y tapeos. Y la exquisita Terroir -Casa de Vinos- en Recoleta. Otra onda es La Vinoteca de Bórbore que suele organizar cálidas reuniones temáticas en sus jardines en Devoto. Una pionera es Brindis en el barrio de Boedo y a cargo de alguien que sabe mucho, Francisco Madeo Presidente de la Cámara de Vinotecas. Ligier, Tonel Privado, Winnery, Grand Cru, Lo de Joaquín Alberdi, Frappe, Aldo´s, Frappe´, son algunas de las casas de vino más conocidas.
 
Ligier es una de las más antiguas que cuenta con cavas subterráneas donde guarda vinos especiales. Winnery muy moderna es onda joven, Grand Cru es también distribuidora y tiene grandes vinos argentinos e importados. Igual que Tonel Privado. Otra diferencia a tener en cuenta, que hemos comentamos, es que las vinotecas tienen personal entrenado que puede orientar la compra y sobretodo…los vinos están bien estibados.

Las preguntas, respondidas!