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Hace 500 años nacía el Pan Dulce

Navidad es una fecha familiar o de amigos queridos que, allá lejos en el tiempo, estuvo asociada a las fiestas de la renovación, del Solsticio de invierno (en el Hemisferio Norte) y el año nuevo. Una fecha que se celebra con una comida, coronada por un postre especial.
 
En España son los Turrones, en Francia el Büche de Noél, en Inglaterra el Christmas Pudding , en Alemania es el Stollen. En otros lugares  como Alsacia un pan con frutos y otro con especias. En Bretaña la gente se reunía luego de la Misa para comer crepes calientes y un postre en forma de estrella.

¿Y nosotros? La celebración en las mesas argentinas es fundamentalmente coronada con el Pan Dulce, tradición italiana y el Turrón herencia española.
 
Los griegos ya eran panaderos, que vendían sus panecillos en Roma en épocas de Augusto, donde tenían 300 panaderías. Pero hasta llegar al Panettone, la golosinería tuvo que esperar hasta mediados del siglo V. Y hay varias leyendas acerca de esta dulce confitura.
 
Según una de las historias, el Pan Dulce navideño nació en Milán en la Corte Ludovico Sforza, el Mecenas de  Leonardo Da Vinci, En una cena de 1495, al cocinero se le quemó el pan y en su desesperación comenzó a buscar con que reemplazarlo. En un rincón de la enorme cocina vió a un ayudante suyo llamado Tone, comiendo un pan amasado con frutas, que había elaborado en secreto. Al ver que su jefe que lo había descubierto Tone pensó que iba a regañarle o despedir. Y cual no sería su sorpresa cuando el cocinero sin decirle nada le arrebata la hogaza. Que un rato después  fue presentada al Duque, como una novedad: Il Pane di Tone. Y el cocinero agradecido aprobò el amor de su hija con Tone
 
Hay varios relatos con los mismos protagonistas. Una de ellos, no habla del Duque sino de un panadero, Tone de Milán, que estaba casi en bancarrota, padre la bella Adalghisa. Para ayudarlo, su joven empleado, super enamorado de la niña, amasó un pan diferente, lleno de frutas y aromas y sabores inesperados  que recuperó la clientela de la panadería, atraída por el aroma que despedían esos dulces postres. La novedad de este exquisito Pane di Tone (pannetone) se extendió y llegó hasta nuestros días. Pero no todos los Panes Dulces son iguales.
 
El veneciano, mejor dicho el Pandoro di Verona, es un bizcocho alto, de masa muy suple y no lleva frutas, sólo está espolvoreado con azúcar impalpable. En un tiempo en Argentina,  Canale lo elaboró con forma de paloma. En Lombardía o Milán se hace en molde cilíndrico alto,  tiene una masa muy elaborada y con cedrón abrillantado, además pasas, cáscara de naranja y es muy aromático. Se le infiere un corte en cruz y se decora con almendras tostadas y azúcar granulada. Su forma es más alta que la del pan genovés y no se dora tanto.
 
El Genovés, es redondo pero no se hace en molde y queda un poco más rústico. Lleva en la superficie un corte en forma de triángulo. En el norte de Francia, se amasa un brioche con pasas y espolvoreado  con azúcar impalpable. Alemania come un riquísmo Stollen, una masa arrollada y luego en forma de corona, con muchas frutas.
 
El Büche de Noel francés semeja a un “tronco de árbol”, cubierto con chocolate (hace muchos años era un postre importante en las mejores panaderías porteñas). Lleva castañas y licor..
 
En fin, busquemos el pan Dulce que más nos gusta y disfrutemos la cena de Navidad en Paz.  ¡Felicidades a todos nuestros amigos de Vinos&Co!