Anaquel

Diario de viaje: Grecia

Amigos viajeros nos cuentan sus experiencias. Hoy Increíbles vacaciones por la Grecia antigua, sus vinos y sus deliciosas olivas!. Este viaje soñado, afirma la cronista, a la tan exótica y lejana Grecia, (más si uno vive en el Calafate) es lo que se dice verdaderamente una aventura!
 
Si nos atenemos al idioma empezaremos mal, ya que ni siquiera las letras se parecen. Pero la amabilidad y sonrisas de los buenos anfitriones griegos hacen que nos entendamos bien, en un inglés mal hablado por ambas partes pero con mucha voluntad!

Nuestro viaje comenzó en Atenas, luego siguió por su isla más grande, la famosa y antigua Creta y por último las dos pequeñas islas más conocidas del grupo de las cicladas, las bellas y top Santorini y Mikonos.
 
En todo Grecia se respira cultura milenaria, arte y arquitectura, columnas dóricas, monolitos y frescos, que surgen como de la nada, descubiertas en medio de una gran ciudad, conforman una experiencia atractiva y plagada de emociones.
 
Gran parte de Grecia es de una aridez notable y se comprueba la escasez de agua en lo estepario de su vegetación, aunque uno se vea rodeado, por donde mire, de ese hermoso azul intenso de las aguas del Mar Egeo. La flora típica del lugar son, por lo tanto,  retamas, laureles silvestres con hermosas flores rosadas y blancas, cactus de enormes y acuosas hojas. Pero lo importante son los miles de olivares que dominan la región y los viñedos que están plantados por todos lados, aun en lugares insólitos. El clima predominante es del Mediterráneo con inviernos lluviosos, pero suaves y veranos calientes y secos.
 
 
Vinos:
La forma de las vides no es la convencional, las guían en  “spiraled”, para que cuando crezcan soporten los fuertes vientos que azotan las islas. Por eso siempre parecen pequeñas a comparación con las que estamos acostumbrados a ver.
 
Tan importante es el vino para los griegos, que lo homenajearon con un dios: Dionisio, representado con una vid en una mano y un ánfora en otra… (sí que la pasaba bien!) La tradición vinícola sigue en pie y es de cortesía en cuanto los extranjeros llegan a alojarse en algún hotel, que les regalen una botella de vino como señal de bienvenida.

En la antigüedad los vinos griegos –famosos en todo el orbe conocido- eran muy fuertes y ariscos y se les agregaban agua de mar o miel para atenuar la aspereza de su sabor. Hoy en día según expresiones de los mismos griegos, el nivel de sus vinos es muy bueno ( aunque hasta ahora, los que he probado tienen un tono ajerezado, o quizá parecido más a un Oporto) Los blancos son bien frutados y se toman frescos con platos de pescados.

Los mejores tintos son del Peloponeso o de Tesalia y los blancos más conocidos son de Santorini y de Limnos. Los hay dulces como el Moscatel de Samos y los tardíos, aromáticos y especiados llamados “vino santo”.
 
Olivares:
Que buenas las aceitunas! son mayormente negras, aunque las he visto coloradas y verdes, muy carnosas, gustosas y se venden sueltas, envasadas al vacío o en frascos con aceites especiados, rellenas y saborizadas. Son realmente exquisitas. Hemos probado paté de aceitunas y panes rellenos con las olivas. También la producción de aceites de oliva es una importante fuente de recursos y tiene una calidad superior. Los hay de todos los precios, sea puros o con especias.
 
Lo que más me llamó la atención fueron los shops o negocios dedicados al merchandisng de variados productos hechos con aceites de oliva. Por ejemplo riquísimos y suaves jabones a base de aceite de oliva (son verdes), otros elaborados con las hojas del olivo o combinados con lavanda o limón.

Hay también en cosmética, cremas para el cuerpo y toda clase de artículos de perfumería. 
 
A la hora de comer:
Los platos típicos no deben dejar de probarse si uno visita Grecia; por ejemplo la Musaka y el Pastichio, hechos con berenjenas y zuchinis o la ensalada griega, un manjar con olivas, ajíes, tomates, y el famosos queso feta (muy gustoso, como una especie de ricotta salada y consistente) aderezado con olivas y limones.
 
Y si bien los griegos no comen postres después de la cena, en los restaurantes ofrecen la exquisita Backlava, ese típico postre heredado e influenciado por Turquía, que esta deliciosamente preparado con frutos secos y almíbar. También se pueden probar pasteles de sésamo y miel; hay abundancia de pistachios y es muy pedida la miel de kalamata. Algo realmente muy bueno son las pasas de Corinto famosas en el mundo por lo sabrosas, que se utilizan para comerlas así, solas o bien en pastelería.
 
En fin, Grecia es un lugar único, para conocer, para llenarse de historia pero también para disfrutar los atardeceres más buscados del mundo en Oia, casi un lugar de culto. Donde es imperdible caminar sus angostas calles adoquinadas que suben y bajan. También  hecharse a andar por los senderos bordeados de casas blanquísimas –mediterráneas-de Mikonos y Santorini, con sus techos y puertas en todas las gamas de azules y el mar Egeo tan placido como bello, engamado con esos colores.
 
Grecia, para….disfrutar sus vinos, su comida, su música y su gente. Para volver y volver…y, como nos vamos rumbo a Italia…nada mejor que decir : Grecia… Mamma mia!!!
 
Fernanda Díaz Córdova